La moda siempre ha sido un terreno de apuestas arriesgadas. Si pensamos en Galliano en Dior o en la llegada de Alessandro Michele a Gucci, está claro que las grandes marcas a menudo se reinventan con movimientos inesperados….
Kering, el grupo detrás de Gucci, no tenía muchas opciones: después de la salida de Sabato De Sarno… necesitaban una solución rápida y con impacto.
De entrada, los inversores no recibieron bien la llegada de Demna a la marca y las acciones de Kering cayeron más del 11 % tras el anuncio. Como buena Nerd de la Moda, leyendo las opiniones del mercado me topé con dos puntos interesantes:
Erwan Rambourg, analista de HSBC, señaló que si la intención de Kering era centrarse en un talento interno, el nombramiento debió anunciarse el 6 de febrero cuando se dio a conocer la salida de Sabato De Sarno:
«Este detalle podría hacer pensar a los inversores que Demna no era la primera opción».
Del otro lado, Oliver Chen, analista de TD Cowen, cree que Demna de verdad puede devolverle a Gucci el peso cultural que perdió, siempre que logre un equilibrio adecuado entre provocación y atractivo comercial.
Ahora va la mía: Mi duda (y la de muchos en la industria) va más enfocada en la compatibilidad de Demna con Gucci.
En Balenciaga, el diseñador supo transformar la firma con una visión que mezcló el lujo con referencias a la contracultura, la crisis post-soviética y la estética callejera llevada al extremo.
Su trabajo polariza: o lo amas o lo detestas.
Demna ha sabido convertir la provocación en un modelo de negocio rentable (aunque no sin controversias) y ha mantenido su sello creativo, sin alejarse demasiado de los códigos que lo hicieron famoso.
PERO GUCCI NO ES BALENCIAGA.
La identidad contemporánea de la marca solo ha sido definida por dos diseñadores con visiones muy marcadas:
Tom Ford, que la llevó al lujo sexy y provocador de los 90, y Alessandro Michele, que la convirtió en un referente del maximalismo nostálgico.
Ambos lograron que la marca conectara con nuevas generaciones, cada uno a su manera.
Otro reto es el tiempo. Demna seguirá en Balenciaga hasta su desfile de alta costura en julio, mientras que el estudio creativo de Gucci prepara la colección Crucero de mayo y la masculina de junio.
Su debut se estima será en septiembre con la colección femenina SS26, lo que le deja pocos meses para dar forma a su visión para la marca.
Aunque recordemos que Alessandro Michele armó su primera colección en dos semanas y con eso tuvo para cambiar el rumbo de Gucci.
Para mí la pregunta clave no es si Demna es un diseñador influyente (porque lo es) sino si su universo creativo encaja con Gucci y si su estética (que en su momento fue revolucionaria) sigue teniendo el mismo impacto.
¿Será este el movimiento que lleve a Gucci a una nueva era de éxito o, por el contrario, terminará como otro caso de caos sin rumbo?
La respuesta final no la darán ni los críticos ni los mercados, sino los consumidores.
Y como siempre, las ventas serán el veredicto definitivo.

Deja un comentario